Memoria de "Las Piedras"



Para vislumbrar un nuevo horizonte en el Área Natural Protegida Las Piedras, se debe conectar la historia que vive en el lugar, ir al principio, cuando estaba en estado virginal. Ese momento puede situarse, quizá, antes de la conquista española. Podemos creer que donde hay vertientes seguro pasó un camino por donde transitaban los habitantes originarios, que lo hacían a pié y, por lo tanto, iban cargando agua en cada oportunidad que se les presentaba. Además de los caminos, casi siempre había un asentamiento cerca de las vertientes. Después vinieron las primeras avanzadas del progreso cuando los españoles mandaron las vacas para abrir los caminos para que ellos puedan entrar con sus caballos y sus armaduras, más tarde los criollos empezaron a repartirse las tierras y a sacarle “provecho”. Hoy el Area Natural Protegida Las Piedras es una oasis de verdesidad (verde-diversidad) en un desierto agroindustrial cuya administración es responsabilidad indeclinable del Estado Municipal y, para frenar la agresión que desde el paradigma "hacer rentable" sufre el ambiente, es necesaria una acción inmediata y específica: "no dañar". Parar la destrucción de un ambiente que segundo a segundo va perdiendo su capacidad de regenerarse y regularse es urgente. La visualización de un plan de manejo integral de La Reserva es una responsabilidad de un Estado donde somos todos, dejar éstas decisiones en manos de unos pocos es una irresponsabilidad social. Desde el pensamiento economicista las reservas se calculan en números y se acumulan en bancos, desde una perspectiva más amplia reserva es lo que dejamos a las próximas generaciones, lo intangible. La posibilidad de beber la aguas puras que brotan de Las Piedras no tiene precio pero si futuro, es un legado de salud y bienestar.